Qué curioso que en este instante no recordara ni sus senos ni sus muslos, sino sus ojos. Sin embargo, no pudo deternerse demasiado en aquella lejana luz verde, casi gris. El dolor del vientre volvió con todos sus cuchillos, sus dagas, sus serruchos. "Dele otra", dijo la túnica que estaba a su derecha. "Esperamos que sea la última", dijo la túnica que estaba a su izquierda. Sintió que le quitaban la sábana; luego, vino el pinchazo. Poco a poco los cuchillos regresaron a sus vainas. Cerró los ojos para encontrarse a sí mismo, y luego los abrió para agradecer. La mirada permaneció largamente abierta. Se produjo un blanquisimo silencio.entonces el péndulo dejo de oscilar.
La muerte y otras sorpresas
Mario Benedetti
"Pendulo" pág. 120
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A pesar de lo que me digas tú que nunca entendiste lo que escribió y tampoco te gustaba su manera de escribir ya que te crees la mierda y nata oops perdón la crema y nata del ser intelectual y que en ti no iba el señor Mario B. a mi me encantaba lastima que se murió pero hay muchos libros aún por leer . . .

